Postura Oficial de la Iglesia
La postura oficial de la Iglesia sobre Medjugorje es clara y concreta. A día de hoy se puede considerar que existe un documento oficial, fechado en 1991, sobre la postura oficial de la Iglesia en lo que concierne a Medjugorje, y otros dos informativos que lo ratifican, uno de ellos de 1998 y otro de 2007.
Sin embargo existe cierta confusión y malinformación sobre lo que es la postura oficial de la Iglesia y lo que es la opinión personal de diferentes pastores y obispos de la Iglesia, lo que degenera en controversia donde no debiera haber.
El primero de los documentos es el conocido como Declaración de Zagreb, firmado en 1991 por los obispos de la Conferencia Episcopal Yugoslava, a día de hoy inexistente. Este documento es la postura oficial de la Iglesia Católica sobre Medjugorje, que aunque antiguo, es vigente a día de hoy:
Los obispos, desde el mismo comienzo, han venido siguiendo los acontecimientos de Medjugorje a través del obispo de la diócesis (Mostar), la comisión de obispos y la comisión sobre Medjugorje, de la Conferencia de Obispos de Yugoslavia. Basándose en las investigaciones hasta ahora realizadas, no puede afirmarse que se esté tratando de apariciones sobrenaturales y revelaciones. Sin embargo, las numerosas reuniones de fieles que, desde diferentes partes del mundo, acuden a Medjugorje, inspirados tanto por motivos de fe como por otros varios, requieren la atención y el cuidado pastoral primeramente del obispo diocesano, y con él, también de los otros obispos, para que, en Medjugorje y en todo aquello que esté relacionado con ello, sea promovida una sana devoción a la bienaventurada Virgen María, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia.
Para este propósito, los obispos darán directrices litúrgico-pastorales apropiadas. Asimismo, a través de su comisión, continuarán manteniéndose cercanos, e investigando todo cuanto acontece en Medjugorje.
En Zadar, 10 de abril de 1991.
Los obispos de Yugoslavia.
La Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida en 1998 por el cardenal Joseph Ratzinger, envió una carta en mayo de 1998 a monseñor Gilbert Aubry, obispo de San Denis de la Reunión, en la que explicaba claramente la posición de dicha Congregación acerca de Medjugorje. Él recibió la carta el día 24 de junio, y el día 25 la envió a todos los sacerdotes y comunidades religiosas de su diócesis (circular núm. C003), para que supieran diferenciar lo que era la posición más reciente de Roma y la opinión personal del obispo de Mostar, mons. Ratko Peric, y para que si acaso fuera necesario, que se diera a conocer este caso a todos los fieles. Es la siguiente:
Congregación para la Doctrina de la Fe
Ciudad del Vaticano, Palacio del Santo Oficio
Pr. núm. 154/81-06419 (trascripción del original).
28 de mayo de 1998
A Su Excelencia Monseñor Gilbert Aubry, Obispo de Saint-Denis de la Réunion
Su Excelencia, en su carta del 1 de enero de 1998, usted sometió a este Dicasterio diversas cuestiones concernientes a la posición de la Santa Sede y del obispo de Mostar con respecto a las así llamadas apariciones de Medjugorje, a las peregrinaciones privadas y al cuidado pastoral de los fieles que acuden a este lugar.
A este respecto -tomando en cuenta que me es imposible responder a cada una de las preguntas planteadas por Usted, Su Excelencia-, primeramente me gustaría precisar que no es habitual que la Santa Sede asuma, en primera instancia, una posición propia ante los supuestos eventos sobrenaturales. Este Dicasterio, por tanto, en lo que concierne a la autenticidad de las “apariciones”, simplemente se atiene a lo establecido por los obispos de la ex Yugoslavia en la Declaración de Zadar, el 10 de abril de 1991: “...sobre la base de las investigaciones hasta ahora realizadas, no es posible afirmar que se trate de apariciones y revelaciones sobrenaturales”. Después de la división de Yugoslavia en diversas naciones independientes, les correspondería actualmente a los miembros de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, eventualmente, investigar de nuevo este caso y, en último caso, dar nuevas declaraciones. Con respecto a lo que declaró Su Excelencia, monseñor Peric, en una carta al secretario general de Familia Cristiana, en la cual él afirma: “Mi convicción y posición no es únicamente ‘non constat de supernaturalitate’, sino también ‘constat de non supernaturalitate’ de las apariciones y revelaciones de Medjugorje”, debe considerarse como una convicción personal del obispo de Mostar, quien, en tanto obispo local, ha tenido siempre el derecho de expresar lo que ha sido y permanece siendo su opinión personal.
En lo que concierne a las peregrinaciones de índole privada a Medjugorje, esta Congregación considera que están permitidas bajo la condición de que no se consideren como un reconocimiento de los eventos en curso, los cuales exigen aún una investigación de la Iglesia.
Con la esperanza de haber dado una respuesta satisfactoria al menos a las principales preguntas planteadas a este Dicasterio, le ruego, Excelencia, reciba la expresión de mis más profundos sentimientos de respeto.
En 2007, el mismo Mons. Tarcisio Bertone, ya como Secretario de Estado del Vaticano, reafirmó esta postura como la oficial de la Iglesia. Lo hizo en una entrevista personal realizada por el periodista experto en temática religiosa Giuseppe de Carli. La entrevista fue publicada en un libro titulado La última vidente de Fátima. Mis conversaciones con Sor Lucía. En las páginas de este libro encontramos una conversación sobre Medjugorje entre el periodista y el Secretario de Estado en la que Mons. Bertone sentencia:
“Las declaraciones del obispo de Mostar reflejan una opinión personal, no son el juicio oficial y definitivo de la Iglesia. Todo remite a la declaración de Zadar de los obispos de la ex Yugoslavia del 10 de abril de 1991, que deja la puerta abierta a futuras averiguaciones. La investigación debe, por lo tanto, seguir adelante. Mientras tanto, están permitidas las peregrinaciones privadas y que los fieles cuenten con acompañamiento pastoral. En definitiva, todos los peregrinos católicos pueden acudir a Medjugorje, lugar de culto mariano en el que es posible expresarse a través de todas las formas de la devoción”.
En definitiva, todos los fieles católicos pueden peregrinar y organizar peregrinaciones libremente a Medjugorje, siendo recomendable el acompañamiento de los sacerdotes en esas peregrinaciones, para la atención espiritual propia de toda peregrinación.

