Mensajes de la Virgen María Reina de la Paz y reflexión de. P. Francisco Verar 

En la primera parte del mensaje, la Virgen nos invita a orar por la paz porque ve el peligro que nos circunda, un peligro mayor de cuanto podamos ver nosotros; seguramente. Para otros fieles pueden haber otras urgencias por la que orar en estos momentos, pero para María hay solo una: “orar por la paz”. Y precisa: “orar por la paz en los corazones, por la paz en las familias y por la paz en el mundo”. Luego, es mes de oración por estas tres intenciones. Cuando tomamos el santo Rosario en mano la Madre quiere que digamos: “rezamos este Rosario por la paz en los corazones, por la paz en las familias y por la paz en el mundo entero”. Lo mismo en las intenciones de la Liturgia de las Horas, las intenciones de las Misas y cuando vayamos a la Adoración al Santísimo o a los Grupos de Oración. Podríamos decir, entonces, que la Madre nos presenta CADA MES UNA INTENCIÓN DIFERENTE DE ORACIÓN PARA SER EJECUTADA. Ella sabe que cada mes sus mensajes se difunden por muchos medios y son “tarea” para sus hijos. Entonces, hay una urgencia para el inicio del Centenario de sus Apariciones en Fátima y en preparación a la Cuaresma de 2017.

 

En la segunda parte del mensaje, la Virgen nos pode en guardia ente el enemigo por antonomasia contra la paz: Satanás. Menciona: “Satanás es fuerte y quiere ponerlos a todos en contra de Dios, hacerlos regresar a todo lo que es humano y destruir en los corazones todo sentimiento hacia Dios y las cosas de Dios.” Por lo tanto, quien se decide a orar por la paz en las tres dimensiones que especifica la Virgen, se decide también en luchar contra Satanás y sus mentiras.  Satanás es fuerte, y también se puede traducir del croata que utilizó María que “es poderoso” y esa “fuerza” o “poder” de Satanás se manifiesta en los fieles de ponerlos en contra de Dios, de ponerlos en cuanto Él ha revelado, en regresar a todo lo humano vaciando el corazón del hombre de espiritualidad cristiana; y por tanto en destruir los sentimientos hacia Dios y hacia sus cosas. Por consiguiente,  cuando la gente va perdiendo el interés por Dios y por sus cosas, probablemente, se debe a una acción directa (pero oculta e inadvertida) de Satanás en sus vidas. Entonces, la Madre especifica que a Satanás se le vence con la oración por la paz en el corazón, en las familias y en el mundo.

 

También dice la Virgen: “Ustedes, hijitos, oren y luchen contra el materialismo, el modernismo y el egoísmo que el mundo les ofrece.” Esta tercera parte del mensaje insiste en otros elementos tan importantes como la oración por la paz. O sea, María habla además de una lucha que hay que enfrentar contra tres enemigos de la vida espiritual: “el materialismo, el modernismo y el egoísmo que el mundo ofrece.” Entonces hay que orar pero también hay que luchar. No basta la oración, porque la Madre habla además de un combate que hay que librar contra el materialismo, el modernismo y el egoísmo, toda vez porque se han convertido en ideologías contemporáneas. Y Satanás está detrás de ellas. Probablemente alguno no piense igual, pero la Madre no puede estar errada.

 

La Virgen lo menciona para que sus hijos tomen conciencia y hagan la lucha. Un hijo de María es un luchador, un combatiente, y no se deja arrastrar y seducir por cuanto el mundo de hoy ofrece. Por eso la espiritualidad de Medjugorje no se puede resumir en  “5 piedritas”, porque María nunca ha resumido su proyecto en solo “5 piedritas”. Luego, en el mensaje de este 25 de enero, iniciado en nuevo año civil, la Madre invita a sus hijos a combatir tres grandes tendencias del mundo actual: el materialismo, el modernismo y el egoísmo. Las cosas materiales se necesitan, pero el materialismo es otra cosa. Es colocar lo material como primer valor por encima de Dios, de Su Reino, de Jesucristo… Lo mismo la modernidad. La modernidad en sí no es mala, pero cuando ocupa el primer lugar en el corazón es terrible, aparta al hombre de Dios. La Madre no está en contra de la materia ni de lo moderno, sino cuando estas cosas esclavizan al hombre y se transforman en ideologías debido al egoísmo. Entonces son un peligro porque separan al hombre del Creador, de la luz, de la Verdad de Jesucristo. Cuando el ser humano coloca en su corazón el materialismo y el modernismo, fácilmente desplaza a Dios de su vida. Ese es el peligro. Entonces, como los vicios alejan al hombre de Dios (el alcohol,  la droga, el adulterio, los juegos de azar…) también lo hace el materialismo y el modernismo a causa del egoísmo de cada quien. Son nuevas esclavitudes que la Madre denota.

 

En la cuarta parte del mensaje la Virgen invita nuevamente a algo interesante, a una opción de vida: “decidirse por la santidad”. Quién sigue los mensajes de la Virgen o es devoto de María Reina de la Paz y no se decide por la santidad no ha entendido nada. La Madre nos hace ver a todos que la santidad no es un don que Dios concede a unos cuantos si no UNA DECISIÓN PERSONAL. Nuevamente hay que acotar que quien vive las “5 piedritas” y no se decide por la santidad podría ser un fariseo medjugoriano, porque la Virgen no viene del Cielo por “5 piedritas” sino para que sus hijos se decidan a vivir la santidad. Puede ocurrir que muchos siguen Medjugorje pero no les interese ser santos, entonces la Madre corrige esa mentalidad. Entonces, más importante que vivir los mensajes por separados, es la decisión por la santidad. Por lo tanto, hay que considerar que la Virgen está cuidando su espiritualidad, y que no hayan desviaciones; lucha por la pureza, por la integridad y transparencia de sus mensajes.

 

Al final, como otras veces dice que Ella y Su Hijo interceden por nosotros, como también menciona su tradicional: “Gracias por haber respondido a mi llamado.”

 

En el mensaje del 2 de febrero de 2017, día de la Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén y Día de la Vida Consagrada la Madre  como  de oración por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones, la Madre dijo:

 

“Queridos hijos, ustedes que se esfuerzan en ofrecer cada día de su vida a mi Hijo, ustedes que procuran vivir con Él, ustedes que oran y se sacrifican, ustedes son la esperanza en este mundo inquieto. Ustedes son los rayos de la luz de mi Hijo, el evangelio vivo, y son mis queridos apóstoles del amor. Mi Hijo está con ustedes, Él está con los que piensan en Él, con los que oran, pero de la misma manera, Él espera pacientemente a los que no lo conocen. Por eso ustedes, apóstoles de mi amor, oren con el corazón y muestren con las obras el amor de mi Hijo. Esta es la única esperanza para ustedes, este es el único camino hacia la vida eterna. Yo, como Madre, estoy aquí con ustedes. Sus oraciones dirigidas a mí, son para mí las más bellas rosas de amor. No puedo no estar allí donde siento el perfume de rosas. Hay esperanza. Les doy las gracias”

 

En la primera parte la Madre hace un cumplido a quienes se han decido por vivir sus mensajes:  “ustedes que se esfuerzan en ofrecer cada día de su vida a mi Hijo, ustedes que procuran vivir con Él, ustedes que oran y se sacrifican, ustedes son la esperanza en este mundo inquieto. Ustedes son los rayos de la luz de mi Hijo, el evangelio vivo, y son mis queridos apóstoles del amor. Mi Hijo está con ustedes, Él está con los que piensan en Él, con los que oran…” Resulta hermoso contemplar estas palabras porque vemos en ellas halagos, alabanzas, reconocimientos por los esfuerzos que muchos hacen. Son palabras de una Madre perfecta, un modelo de lo que debe ser cada educador, que no solo corrija o llame la atención de sus educandos, sino por el contrario también refuerce la conducta positiva con palabras de halagos. Cosa que muchos padres y educadores no hacen. Yo creo que la Madre con esta actitud también quiere servir de ejemplo a todo educador que debe pensar en subir la autoestima y la autoimagen de sus educandos con las cosas positiva que ven hacer en ellos. Luego, obsérvese que María no solo pide o corrige sino también refuerza la conducta positiva de sus hijos y los felicita por sus buenas acciones.  Es lo que se percibe en la primer parte del mensaje del 2 de febrero de 2017: “Ustedes que se esfuerzan en ofrecer cada día de su vida a mi Hijo, ustedes que procuran vivir con Él, ustedes que oran y se sacrifican, ustedes son la esperanza en este mundo inquieto. Ustedes son los rayos de la luz de mi Hijo, el evangelio vivo, y son mis queridos apóstoles del amor. Mi Hijo está con ustedes, Él está con los que piensan en Él, con los que oran…” Pero luego hace una petición que hay que considerar: “Apóstoles de mi amor, oren con el corazón y muestren con las obras el amor de mi Hijo. Esta es la única esperanza para ustedes, este es el único camino hacia la vida eterna. Yo, como Madre, estoy aquí con ustedes. Sus oraciones dirigidas a mí, son para mí las más bellas rosas de amor. No puedo no estar allí donde siento el perfume de rosas. Hay esperanza.” Esas oraciones que la Virgen pide con el corazón, son las oraciones por la paz que pidió en el mensaje anterior, además de las oraciones que pide en este mensaje del 2 por quienes están lejos de Jesús. Y también dice algo muy simpático como mencionó del mensaje anterior del 2: que las oraciones que le dirigimos a Ella son las más bellas rosas de amor, son perfume de rosas que la hacen presente. Sin mencionarlo, está aludiendo al rezo del santo Rosario. El término Rosario, literalmente del latín, significa “ramillete de rosas”; pero la Madre menciona además que son perfumadas. Luego, cada vez que tomemos el santo Rosario en mano, pensemos en ese grato perfume de rosas que sube hasta el Trono de la Madre en el Cielo y sube, de igual modo, al Trono de Su Hijo. ¡ Sea alabado Jesucristo!

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