25 de mayo de 2000

Saludo de todo corazón a todos aquellos que intentan seguir y vivir los mensajes de María en Medjugorje. Nuevamente, antes de meditar lo que nos dijo en este mes, primero volvamos atrás y consideremos lo que Ella nos dijo en el mensaje del mes de abril. En él, Ella nos llama a la conversión, nos invita a que trabajemos más en nuestra conversión personal, ya que estamos muy preocupados por las cosas materiales y no nos preocupamos por las cosas espirituales. Nuevamente nos pide que oremos hasta que nuestro corazón se convierta en un encuentro gozoso con Dios, ya que esta es la condición fundamental para descubrir el fin de nuestras vidas. También nos propone que comencemos a meditar con alegría sobre la vida eterna. Con respecto a la conversión, uno siempre debe tener en cuenta que si escuchamos la palabra conversión debemos meditar en ella muy personalmente. Para cada persona tendrá un significado completamente distinto, pero aún asi, existen aspectos de la conversión que significan lo mismo para todos, como por ejemplo, a través de la conversión estamos llamados a luchar constantemente y sin descanso contra el pecado y contra todo lo que está mal, y también luchar por todo lo que está bien. Si alguien dice que no se justifica luchar contra el mal o por el bien, entonces estará abriendo las puertas y las ventanas de su vida al todo el mal y al pecado y así destrozará toda vida. Toda conversión es una conversión personal, y el trabajo que conlleva también es en verdad un trabajo personal. Debemos orar por la conversión de los demás, María nos dijo esto en muchos de sus mensajes. Incluso, nos dice que debemos renovar el trabajo en nuestra propia conversión personal. Creo que esta palabra debe llegar muy especialmente a los Sacerdotes, a los padres y educadores, y a todos aquellos que se encuentran en la situación de educar a Catequistas jóvenes, porque fácilmente puede sucedernos que esperamos la conversión de los demás y dejamos de lado nuestra propia conversión.

Por ello es muy importante ser conscientes de nuestra propia necesidad de trabajar constantemente en nuestra propia conversión. Es posible trabajar en nuestra propia conversión aún cuando nadie desee convertirse. También es posible orar cuando nadie desee orar, es posible ayunar cuando nadie desea ayunar. Es importante recordar esto ya que concuerda con el llamado de Nuestra Señora y con la advertencia de que nos preocupamos mucho por las cosas materiales y muy poco de las cosas espirituales. Esto quiere decir que debemos buscar, encontrar y mantener el equilibrio en nuestras vidas. En la actualidad, muchas personas han perdido el equilibrio en sus vidas al preocuparse demasiado por las cosas materiales. María, como Madre, nos enseña y quiere asegurarse de que nosotros trabajemos en este equilibrio para que podamos alcanzarlo en nuestras vidas. La oración como un encuentro gozoso con Dios es posible, porque siempre que nos encontramos con una persona a la que amamos, nuestro corazón se llena de alegría, y como sabemos que Dios nos ama infinitamente, cada oración debe ser un encuentro gozoso. A nosotros nos queda hacer una sola cosa, orar para obtener esa gracia todos los días. Si uno se encuentra con Dios, entonces ha encontrado el sentido de la vida porque cada uno de nosotros anhela la paz, el amor, la felicidad, la confianza, la seguridad, la luz, el camino y la verdad. Solo Dios puede darnos todo esto, es por ello que aquellos que se encuentran con Dios han encontrado el sentido de la vida. Muchas personas hoy no tienen alegría y no han encontrado el sentido de la vida, simplemente porque se han distanciado de Dios. Es por ello que para poder encontrar el sentido de la vida uno debe volver nuevamente a Dios y convertirse. Es importante que no olvidemos de reflexionar sobre la vida eterna con alegría. Si alguien dice, "Yo creo", esto también incluye automáticamente a la vida eterna, pero muchas personas que dicen "Yo creo" en realidad actúan como si esta es la única vida que existe y no existe ninguna otra. Muchas Órdenes Religiosas en la Iglesia Católica solían utilizar un saludo entre los hermanos "momento mori" que significa "recuerda que vas a morir" y en el tiempo de la Pascua el saludo era "momento vivere" queriendo decir "recuerda que deseas vivir". Esta es nuestra verdad y nuestra realidad. Debemos ser conscientes siempre de que nuestra vida pasa aquí en la tierra, lo que no debe causarnos pánico, porque todos creemos y sabemos que todos estamos llamados a entrar en la vida eterna, al gozo eterno, a la paz eterna y al amor eterno, y queremos hacer todo lo posible para que un día merezcamos entrar en la vida eterna. Debemos orar para ello.

Las apariciones diarias de María aún continúan, ya han transcurrido 18 años y 11 meses y nos estamos preparando para el Aniversario decimonoveno de las apariciones. Los tres videntes, Vicka, Marija e Iván continúan teniendo apariciones diarias. Actualmente Vicka y Marija están en Italia mientras que Iván está aquí con su familia. Ivan y Vicka se encuentran diariamente con los peregrinos dando sus testimonios, y Jakov y Mirjana hacen los mismo pero ocasionalmente. Marija está en Italia y va a volver con su familia a Medjugorje para el Aniversario. Ivanka vive completamente recluida con su familia.

Hay muchos peregrinos en Medjugorje. En este momento hay peregrinos procedentes de Italia, Alemania, Austria, Suiza, Inglaterra, Irlanda, América, Polonia, República Checa, República de Eslovaquia, Rusia, Rumania y Corea y cada vez vienen más peregrinos del Líbano y de países de Latinoamérica. Medjugorje está vivo. Como ya les dije, nos estamos preparando para el Aniversario Décimonoveno y esperamos tener un gran número de peregrinos. El 24 de junio, la Víspera del Aniversario, tradicionalmente realizamos la Marcha de la Paz desde Humac a Medjugorje. A las 6 a.m. partimos con la Sagrada Eucaristía desde el Monasterio Franciscano en Humac y caminamos unas 3 horas y media a 4 horas. A través de los años, cada vez más personas se suman a esta Marcha de la Paz y por ello los invitamos a todos a venir con nosotros. El otro evento en nuestro calendario es la Semana de los Sacerdotes que comienza el 30 de junio y termina el 6 de julio. Muchos Sacerdotes vendrán aquí para asistir al curso en la Escuela de la Paz de María. Los invito a todos y también a todos los grupos de oración para que oren por todos los Sacerdotes y si es posible, permitan que sus Sacerdotes puedan venir esa semana que ha sido planeada para ellos. El año pasado asistieron 170 Sacerdotes y este año esperamos a más, para ello las familias del lugar ofrecen sus hogares para que los Sacerdotes que participen del evento se hospeden allí. Aquel Sacerdote que desee venir debe escribir a la Oficina Parroquial, donde se le asignara una de estas familias. Pero lo más importante es que, en primer lugar oremos por los Sacerdotes especialmente por aquellos que van a participar de esta semana

ME REGOCIJO CON USTEDES

María se regocija y los videntes han declarado que María viene con alegría. María se regocija, María está en el cielo donde siempre nos estará esperando la felicidad eterna y donde no hay sufrimiento, ni siquiera un atisbo de sufrimiento. María vivió su vida de tal forma que pudo entrar en la felicidad eterna habiendo sufrido mucho durante su vida. Ella experimentó la tristeza más profunda, al contemplar la muerte de su propio Hijo y luego lo sostuvo en sus propios brazos y lo llevó a la tumba junto con unos pocos amigos. Ella vivió esa tristeza y ese sufrimiento con fe y con amor. Por ello podemos decir que a través de esto ella pudo entrar en la paz eterna, en la felicidad eterna y en el amor eterno. Ella dice…

ME REGOCIJO CON USTEDES

… y la pregunta es si nosotros nos regocijamos. Nosotros los seres humanos hemos sido creados de tal forma que podemos afirmar que hemos sido creados para la felicidad. Deseamos, buscamos y anhelamos la felicidad en nuestras vidas. Pero debemos discernir entre la verdadera felicidad que proviene de Dios que crea y da una condición a nuestras almas que puede al mismo tiempo acarrear el sufrimiento y la tristeza. Toda persona anhela la felicidad, solo hay dos caminos hacia la felicidad: el camino que nos mostró Jesús y el camino que nos ofrece el mundo. Muchas personas toman el camino hacia la felicidad que les ofrece el mundo, pero este camino es un camino temporal y muy superficial de frivolidad que por ejemplo les ofrece drogas y alcohol, y al final están tristes, desilusionados, no encuentran el sentido de sus vidas y por sobre todo no tienen paz. La verdadera felicidad, tal como nos enseña Jesús, proviene del amor que está dispuesto a ofrecerse a sí mismo por los demás, y que está dispuesto a sufrir. Por eso, es muy importante seguir el mensaje de María del mes de abril, en donde nos dice que reflexionemos sobre la vida eterna con alegría. Si lo hacemos, cargaremos con nuestra cruz, nuestros sufrimientos e inclusive nuestra muerte con alegría, ya que sabemos que esta vida no termina aquí, sino que continua en la felicidad y el amor eterno. Esta es la causa de la alegría. Es por eso que Jesús dice: "Si has sufrido, si alguien ha dicho cosas terribles sobre ti, si alguien ha te ha hecho cosas terribles, alégrate porque tu nombre estará escrito en el Libro de la Vida". También podemos estar felices en el sufrimiento porque sabemos que si sufrimos Dios nos llevará a la felicidad eterna. En términos humanos, María está feliz porque puede ver los frutos de sus apariciones. Muchas personas han comenzado a orar nuevamente aquí y han descubierto y experimentado la verdadera paz y el verdadero amor, y muchas personas, a través del Sacramento de la Confesión han podido encontrar nuevamente la fuerza para perdonar y para comenzar sus vidas de nuevo con los demás y con Dios. Este es un buen motivo de alegría. María esta feliz por cada familia que ora y por cada grupo de oración. Y esto es motivo de nuestra propia alegría.

Y EN ESTE TIEMPO DE GRACIA LOS INVITOA UNA RENOVACION ESPIRITUAL

Debemos considerar dos realidades: este Año del Jubileo es sin lugar a dudas un tiempo de gracia, un tiempo de reconciliación y perdón, un tiempo de indulgencia, pero la otra realidad es el fenómeno de Medjugorje. Este es verdaderamente un tiempo de gracia para todas las personas que han comenzado a vivir nuevamente con Dios, por eso debemos considerar la renovación espiritual.

Cada peregrinación tiene el potencial de convertirse en una renovación espiritual, porque si una persona empieza nuevamente a orar, a ayunar, a asistir a la Santa Misa, a la Confesión y a hacer buenas obras fundadas en la fe, entonces podemos hablar de la renovación espiritual de la vida de esa persona. Pero es importante pensar concretamente sobre cada peregrinación, cada encuentro de un grupo de oración, cada retiro como una renovación espiritual. Por ello los invito a todos aquellos que intentan seguir los mensajes de María, a que elijan un día del mes para hacer un retiro privado o hacer un retiro más largo cada seis meses o una vez al año, de cualquier forma que sea, se debe elegir un programa específico para dedicar exclusivamente a nuestra vida espiritual. Esto nos ayudará a todos a ir junto a María hacia Jesús.

OREN… PARA QUE EN USTEDES HABITE EN PLENITUD EL ESPÍRITU SANTO

En este mensaje, podemos ver claramente que María también acompaña el Año Litúrgico. Se acerca la primera Novena hecha por la Iglesia, María junto con los Apóstoles en Pentecostés. Luego de la Ascensión de Jesús, María y los Apóstoles estaban reunidos en Jerusalén orando y esperando al Espíritu Santo. A los 50 días, se llenaron del Espíritu Santo y pudieron dar testimonio, a aquellos que se encontraban en Jerusalén, de que Jesús había resucitado y ese mismo día muchos se bautizaron y fue entonces el inicio de la Iglesia en forma concreta. Es por ello que María también nos pide que oremos para que el Espíritu Santo pueda habitar en nosotros en plenitud.

A FIN DE QUE PUEDAN TESTIMONIAR CON GOZO

… A Jesús que ha resucitado, y especialmente…

A TODOS AQUELLOS QUE ESTÁN LEJOS DE LA FE

Las obras y los dones del Espíritu Santo son en realidad la plenitud del Espíritu Santo. San Pablo menciona las obras: la bondad, la misericordia, la esperanza y el amor y demás dones del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo habita en plenitud en nosotros, nos convertimos en personas nuevas esto es la verdadera renovación espiritual. María quiere especialmente que demos testimonio a aquellos que están alejados de la fe. Este llamado o esta misión que nos da María está unido a la intención por la que Ella ora junto con Mirjana desde el 2 de agosto de 1987, es decir por todos aquellos que aún no han experimentado el amor de Dios. Entonces, el dar testimonio a aquellos que aún están alejados de la fe es de hecho lo mismo. ¿Quiénes están alejado de la fe? Aquellos que estando bautizados no viven su fe y por lo tanto no asisten a la Santa Misa, ni a la Confesión, ni a la Adoración y ni participan de la vida Sacramental con amor. Estas personas están alejadas de la fe. Solo podemos ayudarlos si nos decidimos radicalmente a vivir nuestra propia fe, y

ESPECIALMENTE… OREN EN PARTICULAR POR LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO PARA QUE EN EL ESPIRITU DEL AMOR

Esto nos quedará claro si leemos la carta de San Pablo a los Corintios, Capítulo 13, en donde habla sobre el amor. Entonces comprenderemos que solo el amor queda, mientras que todo los demás pasará. Debemos pensar también en lo que Jesús dice sobre el amor en dos Mandamientos: amarás a Dios sobre todas las cosas, con toda tu alma y con todo tu corazón y con toda tu vida, y a tu prójimo como a tu mismo. Sin amor no podemos ser Cristianos, no podemos orar, no podemos creer, no podemos participar de la Santa Misa, simplemente no podemos vivir con Dios. María quiere que …

CADA DÍA Y EN CADA SITUACIÓN ESTÉN MAS CERCA DEL HERMANO

… a través de este amor que solo puede ser un don de Dios y una gracia de Dios. Esto es lo que realmente decisivo en nuestra fe por ello es obligatorio participar de la Santa Misa, orar y ayunar. Pero la finalidad de todo esto es abrirnos al amor a través de esta vida sacramental, al hacerlo nos acercamos a Dios y a los que nos rodean. Santiago también dice, "Muéstrame tus obras de amor y yo te mostraré tu Fe". La Fe sin obras de amor es una Fe muerta. No debemos olvidar que es en la oración, en los Sacramentos y en la creación donde nos encontraremos con Dios, pero el encuentro especial con Dios se produce en el encuentro amoroso con los demás. Jesús nos dejará entrar en el Reino de los Cielos si tuvimos en cuenta este encuentro, si no hemos amado al prójimo no podremos entrar en el Reino de los Cielos. Cada día y en cada situación debemos acercarnos más a nuestros hermanos. Por eso debemos preguntarnos si verdaderamente esto ocurre. No basta con orar, participar de la Santa Misa, de la Confesión, y de la Adoración y al mismo tiempo no estar cada vez más cerca de nuestros hermanos. Entonces, la pregunta es muy importante para nosotros, ¿A nosotros nos sucede esto? ¿O hay algo que nos dificulta el acercamiento a los demás? Si verdaderamente amamos a Dios, entonces nada nos va a impedir acercarnos a los demás. Si tenemos problemas con nuestros hermanos, si nos lastiman y nos insultan, si son injustos con nosotros, podemos nosotros mostrar la fuerza de nuestro amor precisamente en todas estas oportunidades. Si los pecados de los demás nos alejan de ellos, quiere decir que nuestro amor no es lo suficientemente fuerte, y por tanto debemos simplemente orar más para recibir la gracia de poder amar. No es fácil admitir que nos falta el amor que nos acerca a los demás. Por ello, todos debemos continuamente orar por ello.

Y A FIN DE QUE CON SABIDURÍA Y AMOR SUPEREN TODA DIFICULTAD

Creo que realmente debemos orar mucho pidiendo estos dos dones, el amor y la sabiduría. Todos nosotros, pero especialmente aquellos que son responsables de la Iglesia, el Papa, los Obispos, los Sacerdotes, los educadores y los padres y aquellos que dirigen a las Comunidades, deben orar todo el tiempo pidiendo estos dos dones. María dice que, en el amor de Dios y en la sabiduría de Dios podremos superar todas las dificultades, especialmente aquellas dificultades que están relacionadas con nuestra enseñanza a los demás, en donde nos falta el amor y la sabiduría necesarios. ¿Cuántas veces hemos tomado decisiones sin amor y sabiduría, sino por el contrario estando enojados, nerviosos, agresivos, con envidia, con egoísmo o con orgullo? ¿ O con nuestra tendencia a elegir el camino más sencillo? Si tomamos nuestras decisiones de este modo, corremos el riesgo de tomar las decisiones equivocadas, y así heriremos a los demás y de esas heridas surgirá nuevamente lo negativo, la resistencia y la desconfianza. Es así como los pecados se multiplican a sí mismos. Solamente la sabiduría que proviene de Dios y el amor que Él entrega, puede ayudarnos a superar las dificultades que tenemos al tomar decisiones en la educación de las personas de las que somos responsables. Al mismo tiempo, debemos tener mucho cuidado antes de esperar algo de alguien o antes de decir algo a alguien, de hacerlo en el amor y en la sabiduría. Si observamos la desobediencia y los problemas que existen en la familia y en la Iglesia, veremos que es un signo de la falta del amor y la sabiduría de Dios en nosotros. Solo en este amor y en esta sabiduría podremos ser renovados y podremos convertirnos en verdaderos testigos del amor en estos tiempos difíciles. Seguramente vamos a orar mucho pidiendo los dones del Espíritu Santo, pero también en forma directa pidamos por el don del amor y por el don de la sabiduría. En estos tiempos tan difíciles, a pesar de que nunca existieron tiempos fáciles, debemos tener especial cuidado en construir nuestras vidas de acuerdo con Dios y Su Luz. María, que es el templo de toda sabiduría, seguramente también nos ayudará y nos acompañará.

YO ESTOY CON USTEDES E INTERCEDO POR CADA UNO DE USTEDES ANTE JESÚS

Nos estamos preparando para el Aniversario Decimonoveno y no debemos olvidar que el fenómeno de Medjugorje no se puede explicar sin la presencia especial de María entre nosotros. Siempre debemos decir "presencia especial" por sus apariciones aquí y porque también es verdad que María estaba presente aquí aún antes de las apariciones. Hay una imagen en la Iglesia que estaba allí desde antes del inicio de las apariciones, pero el movimiento de oración y el fenómeno de Medjugorje solo comenzó el 25 de junio de 1981. Este fenómeno no comenzó por causa de un individuo carismático o santo, fue como una explosión luego que los videntes comenzaron a contar que estaban viendo a María. Desde entonces, muchas personas han intentado explicar las cosas sin María, de diferentes maneras, pero sus argumentos han fallado consistentemente. Solo a través de la presencia especial de María aquí, uno puede entender lo que ocurre en Medjugorje y por qué está ocurriendo. Debemos dar gracias por todo esto, y este tiempo – hasta el Aniversario Decimonoveno – puede renovarnos espiritualmente, si leemos nuevamente todos los mensajes e intentamos nuevamente vivirlos en nuestras familias, en nuestras Comunidades y en nuestros grupos de oración. También debemos dar gracias de que María no está hablando como Madre que ora, como nuestra intercesora y como nuestra mediadora. Ella ora a Jesús por cada uno de nosotros, esto debe consolarnos y darnos la fuerza para seguir nuestro camino en este tiempo que estamos en un mundo tan lleno de problemas, conflictos, tensiones, guerras y otros peligros. Siempre debemos tener esperanza de que todo va a volver hacia el bien porque María, nuestra poderosa intercesora, está orando por nosotros ante Jesús nuestro Salvador. Con estos pensamientos y con este mensaje, preparémonos bien para él próximo Aniversario decimonoveno. Oremos…

Dios, Padre nuestro, y Dios de la Vida, Dios de la Paz, Dios del Amor, Dios de la Verdad, en nombre de Tu Hijo Jesús, que por amor a nosotros dio Su Vida, y junto con María, Madre del amor, templo de verdad y Reina de la Paz, te pedimos, que nos des la verdadera felicidad y que nos des el coraje de amar y de sufrir con amor, y que en el sufrimiento surja en nosotros el amor y la alegría que nadie nos pueda sacar. Te pedimos, en este tiempo de gracia, que nos des a nosotros, a la parroquia, a los videntes y a toda la Iglesia una verdadera enseñanza espiritual. Llénanos con los dones del Espíritu Santo para que, con alegría podamos dar testimonio de Tu amor por nosotros y de manera especial Te lo pedimos en nombre de aquellos que están alejados de la fe. Dales la gracia de poder reconocerte, de poder aceptarte, amarte y de confiar en Ti. Dales a los no creyentes la experiencia de Tu amor para que se conviertan. Padre, danos el don del amor y con la fuerza de Tu Espíritu limpia nuestros corazones, para que podamos estar cerca de cada deseo Tuyo y que este acercamiento sea cada vez mayor. Remueve de nuestros corazones todo aquello que nos aleja de Ti y de los demás. Te entregamos todas las situaciones en las que, a través de nuestros pecados, hemos alejado a nuestros hermanos de Ti, y Te pedimos que nos sanes y nos perdones. También Te pedimos por todas las personas con las que nos encontramos, para que ellos, a través nuestro, puedan descubrir Tu amor. Danos, oh Padre, el don de la sabiduría y del amor, para que podamos reconocer, aceptar y hacer Tu voluntad. Envía este amor y sabiduría a todos los padres y educadores, a todas las personas que tienen a su cargo a la Iglesia y al mundo, para que todas las decisiones sean tomadas en Tu amor y en Tu sabiduría a fin de que sirvan a toda la humanidad. Danos los dones del amor y de la sabiduría, para que podamos luchar contra todos nuestros pecados y malos hábitos, y así podamos encontrarnos contigo en la oración en libertad y en amor, y podamos encontrarnos con los demás con Tu Divino amor. Bendice y sana a todos aquellos que están alejados de Tu sabiduría y de Tu amor, y que en su lugar se han abierto y sigue abierta la sabiduría de este mundo, e intentan encontrar el amor y la sabiduría sin Ti. Ilumina sus corazones y almas para que se conviertan a Ti, y así nosotros, junto con los demás podamos alabarte y adorarte y toda persona se arrodille ante Ti y al estar todos guiados por Tu amor y Tu sabiduría podamos todos alcanzar Tu Eterno Reino de Amor y Paz. Amén.

Fra Slavko Barbaric
Medjugorje, 28 de mayo, 2000

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